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  • COLONY HOMES / BASARQ CHILE ESTAFADORES DE FRUTILLAR

    MARIO ARANCIBIA, chileno, cédula de identidad número 12.722.612-1 y su primo EUGENIO ARANCIBIA junto a su empresa RUMBO SUR SERVICIOS SPA (Colony Homes) RUT 77.353.386-5 han estafado a más de 3 clientes al incumplir contratos de construcción.

    Una vez reciben dinero por parte del cliente buscan cualquier tipo de escusas para no continuar con el proyecto y con el tiempo dejan de responder llamadas, mensajes y se pierden con el dinero.

    Actualmente tienen varias querellas legales y deudas:

    Descargar reporte INFO CHECK.

    Yo personalmente perdí 23 millones de pesos chilenos por confiar en estos estafadores que trabajan en toda la zona sur de Chile, región de Los Lagos pero se enfocan en Frutillar, Puerto Varas, Ensenada y Puerto Montt,

    Supuestamente han cerrado Colony Homes pero continúan estafando usando un nuevo nombre Basarq Chile.

    Por favor no caigan en las estafas y no confíen en estas dos personas MARIO y EUGENIO ARANCIBIA de Frutillar Chile, son estafadores profesionales que solo saben recibir dinero y luego no cumplen y se pierden.

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  • Los Peligros y Posibilidades de Fraude en la Construcción de Viviendas en el Sur de Chile

    Los Peligros y Posibilidades de Fraude en la Construcción de Viviendas en el Sur de Chile

    El sur de Chile, abarcando regiones como La Araucanía, Los Ríos, Los Lagos y Aysén, representa un paraíso natural que atrae a miles de personas cada año en busca de una vida más tranquila y conectada con la naturaleza. Con paisajes impresionantes como los fiordos de Chiloé, los volcanes de Villarrica o los ríos de Valdivia, esta zona ha experimentado un boom inmobiliario significativo en las últimas décadas.

    El aumento del turismo, la migración desde el centro del país impulsada por la pandemia y el teletrabajo, junto con incentivos gubernamentales como subsidios habitacionales, han impulsado la demanda de viviendas nuevas, especialmente casas prefabricadas con paneles SIP y modulares adaptadas al clima húmedo y frío.

    Sin embargo, este crecimiento acelerado ha traído consigo un lado oscuro: un incremento alarmante en los casos de fraude por parte de compañías de construcción inescrupulosas. Estas estafas no solo representan pérdidas económicas millonarias, sino que también generan un profundo impacto emocional en las víctimas, destruyendo sueños de estabilidad familiar y dejando secuelas de desconfianza en el sector.

    Según informes del Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC), las denuncias por incumplimientos en contratos de construcción han aumentado un 30% en el sur entre 2020 y 2025, destacando la vulnerabilidad de compradores inexpertos que invierten ahorros de toda la vida o venden propiedades para financiar su nuevo hogar.

    Los peligros asociados a trabajar con estas compañías son multifacéticos y pueden manifestarse en diversas etapas del proceso. Uno de los riesgos más comunes es el de las «empresas fantasma», entidades que se presentan con sitios web profesionales, folletos atractivos y testimonios falsos, pero que carecen de registro legal o experiencia real. Estas ofrecen paquetes todo incluido con precios por debajo del mercado, exigiendo pagos anticipados del 40% al 70% para «reservar materiales» o «iniciar obras», solo para desaparecer una vez recibido el dinero.

    En el sur, donde las distancias son grandes y las comunicaciones pueden ser complicadas por el terreno montañoso, rastrear a estos estafadores se vuelve una tarea ardua. Otro peligro radica en la entrega de materiales de baja calidad o defectuosos: por ejemplo, casas prefabricadas con madera no tratada contra la humedad, lo que lleva a problemas como hongos, filtraciones o colapsos estructurales en poco tiempo. Esto no solo implica costos adicionales para reparaciones, sino que puede poner en riesgo la seguridad de los habitantes, especialmente en zonas sísmicas como Puerto Montt o Temuco.

    Casa SIP prefarbricada con problemas tecnicos - Colony Homes

    Además, los fraudes incluyen sobrecargos injustificados por «imprevistos», como variaciones en los precios de insumos debido a la inflación o demoras por condiciones climáticas extremas, que son frecuentes en el sur con lluvias intensas y nevadas. El impacto psicológico es devastador: víctimas reportan estrés crónico, depresión y conflictos familiares, ya que a menudo involucran préstamos bancarios o ventas de bienes heredados. En términos económicos, las pérdidas promedio por estafa superan los $20 millones por caso, según datos del SERNAC, y la recuperación judicial es lenta debido a la sobrecarga de tribunales en regiones periféricas.

    Las posibilidades de fraude se multiplican por varios factores inherentes al contexto sureño. La regulación es insuficiente en áreas rurales y remotas, donde la fiscalización del MINVU o la Superintendencia de Servicios Sanitarios es limitada por recursos humanos y logísticos. Muchas compañías operan sin la inscripción obligatoria en el Registro de Contratistas del MINVU, y la falta de un catastro unificado de empresas permite que estafadores reaparezcan bajo nuevos nombres.

    El auge de las ventas online y redes sociales amplifica el riesgo: plataformas como Facebook o Instagram son usadas para publicitar ofertas irresistibles, atrayendo a compradores de otras regiones sin verificación presencial. La crisis económica post-pandemia ha incrementado la desesperación por vivienda asequible, haciendo que la gente ignore señales de alerta como contratos sin notario o ausencia de garantías. Además, la complejidad del clima sureño –con temporadas de construcción cortas– sirve de excusa perfecta para demoras indefinidas.

    Historias reales de fraude ilustran la gravedad del problema y sirven como advertencia. Un caso emblemático ocurrió en Puerto Montt, donde Álex Eduardo Villanueva Mansilla, fingiendo ser propietario de Constructora Sur Patagonia SpA, estafó a al menos ocho víctimas entre 2020 y 2022. Ofrecía construcciones de casas, domos y remodelaciones en sectores como Quillaipe y Puerto Varas, cobrando anticipos millonarios con excusas como enfermedades o robos de herramientas. Una familia perdió $18 millones sin que se iniciara la obra; otra, $38 millones. El total superó los $130 millones, y en septiembre de 2024, el Tribunal Oral en lo Penal de Puerto Montt lo condenó a 8 años de presidio efectivo. En agosto de 2024, el mismo tribunal halló culpable a otro contratista por ocho estafas similares en la Región de Los Lagos, destacando un patrón de abuso en parcelas rurales.

    En 2024, la empresa Colony Homes Rumbo Sur fue denunciada por no entregar casas prefabricadas pese a recibir millones. Víctimas de regiones como Biobío y Los Lagos acusaron a la firma de formar una estructura fraudulenta sin profesionales calificados, engañando con promesas de rapidez y calidad.

    Similarmente, en marzo de 2021, un falso constructor destruyó sueños en el sur al prometer casas propias y huir con ahorros, como reportado en casos de Puerto Montt y Valdivia. En 2025, un TikTok viral expuso a una constructora que estafó a decenas, ofreciendo viviendas que nunca se materializaron, con víctimas compartiendo testimonios de pérdidas emocionales y financieras.

    Para mitigar estos riesgos, es esencial adoptar medidas preventivas. Verifique el registro de la empresa en el SII y el MINVU, revise reseñas en SERNAC y plataformas como Reclamos.cl, y exija contratos notariados con cláusulas claras de devolución y plazos. Consulte con abogados especializados en derecho inmobiliario y realice visitas in situ a obras previas. Use herramientas digitales como el portal del MINVU para validar subsidios y evite pagos anticipados superiores al 30%. Organizaciones como el Colegio de Arquitectos pueden ofrecer referencias confiables.

    En conclusión, mientras el sur de Chile ofrece oportunidades únicas para una vida mejor, los fraudes en construcción representan una amenaza real que requiere vigilancia constante. Aprendiendo de estas historias trágicas, los consumidores pueden proteger su patrimonio y contribuir a un sector más transparente, asegurando que el sueño de la casa propia no se convierta en pesadilla.